El calor sigue golpeando a China. En estaciones subterráneas caóticas y congestionadas, habitantes de Chongqing se refugian del verano más caluroso que se tiene en registro.
Allí, el aire acondicionado les permite evadir las temperaturas abrasadoras del exterior. Pese a un reciente brote de covid-19 en la ciudad, donde 10 millones de personas debieron hacer pruebas obligatorias, no se ven muchas mascarillas.
Varias provincias chinas están asfixiadas por la ola de calor que ha provocado cortes de electricidad, lo cual obligó a cerrar fábricas y bajar las luces en algunas de las calles más conocidas del país. Los expertos señalan que la intensidad, la extensión y la duración de esta ola de calor pueden convertirla en una de las peores del mundo.
