World Central Kitchen, la oenegé bombardeada por Israel que entregaba comida en Gaza
El chef José Andrés sabe que no puede resolver todos los problemas del mundo, pero hay uno que, por medio de su profesión, siente que está a su alcance: alimentar a las personas necesitadas. Por eso fundó World Central Kitchen, una organización que ofrece ayuda humanitaria y que hoy atraviesa uno de sus episodios más oscuros.
En 2010, un viaje en avión cambió la vida de millones de personas en todo el mundo. A bordo iba el chef hispano-estadounidense, José Andrés, y el destino era Puerto Príncipe, en Haití. El país caribeño acababa de ser azotado por uno de los peores desastres naturales de la historia moderna: un terremoto de 7.2 grados se cobró la vida de más de 300.000 personas y dejó a cientos de miles más sin hogar. En la isla escaseaban los recursos y los servicios como la electricidad. Las imágenes de la miseria en la que se vio sumido el pueblo haitiano causaron un estruendo en la cabeza del chef.
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En 2010, un viaje en avión cambió la vida de millones de personas en todo el mundo. A bordo iba el chef hispano-estadounidense, José Andrés, y el destino era Puerto Príncipe, en Haití. El país caribeño acababa de ser azotado por uno de los peores desastres naturales de la historia moderna: un terremoto de 7.2 grados se cobró la vida de más de 300.000 personas y dejó a cientos de miles más sin hogar. En la isla escaseaban los recursos y los servicios como la electricidad. Las imágenes de la miseria en la que se vio sumido el pueblo haitiano causaron un estruendo en la cabeza del chef.
“No me iba a quedar sentado viendo (eso) por televisión y pensando en qué podíamos hacer”, dijo meses después en una entrevista con el presentador Jimmy Kimmel.
José Andrés sabe que no puede resolver todos los problemas del mundo, pero hay uno que, por medio de su profesión, siente que está a su alcance: alimentar a las personas necesitadas. Eso lo reconoce desde joven. Cuando tenía 20 años, dio sus primeros pasos en el mundo de la ayuda humanitaria al ofrecerse como voluntario en la Cocina Central de Washington D.C., una de las cocinas comunitarias más reconocidas de Estados Unidos que ha ayudado a millones de personas desde 1989. Años después, el chef se convirtió en presidente de la junta de dicha cocina.
Al llegar a Puerto Príncipe, el chef mostró cómo opera su enfoque humanitario. No se trata solo de la gestión de recursos, sino del trasfondo y el detalle de cómo se ofrece la ayuda. Aprendió de inmediato a cocinar frijoles negros al estilo haitiano y creó un plato familiar a las personas locales para adaptarse a sus necesidades que iban más allá de la alimentación. Las víctimas, expresó después, necesitan elevar la moral en los momentos de tragedia. No solo debía alimentar sus estómagos, sino también su alma.
“El alivio alimentario no es solo una comida que aleja el hambre. Es un plato de esperanza. Te dice en tu momento más oscuro que alguien, en algún lugar, se preocupa por ti”, dice el chef en entrevista con el medio especializado en gastronomía, Tasting Table.
La experiencia en Haití le dio a José Andrés una revelación: “No tenemos organizaciones (de ayuda humanitaria) dirigidas por cocineros de la misma manera que tenemos organizaciones de reconstrucción dirigidas por arquitectos u organizaciones de salud dirigidas por médicos”, le manifestó a la revista Smithsonian. Fue así que decidió fundar World Central Kitchen, una organización benéfica que opera con un “ejército de cocineros” en todo el mundo y que mantiene el enfoque humanitario que mostró el chef en Haití.
La huella de World Central Kitchen ha quedado plasmada en los últimos grandes desastres de la humanidad. La organización ha atendido a víctimas de huracanes como el que azotó Houston, Texas, en 2017, o Puerto Rico en el mismo año; incendios como los registrados en California y Australia en 2022; erupciones volcánicas como las vistas en España en 2021; o conflictos armados como los que se desarrollan en Ucrania o la Franja de Gaza.
Cada respuesta de la organización tiene el sello de la integridad y pasión con la que actúa el chef José Andrés. También se ven impregnados su estilo culinario y su ingenio operativo. En Gaza, por ejemplo, donde el grupo abrió 68 cocinas comunitarias, World Central Kitchen construyó un embarcadero improvisado con escombros para transportar la ayuda que llegaba por mar. La distribución, dice el chef en The New York Times, siempre es el “talón de Aquiles” en cualquier misión humanitaria.
Esto quedó confirmado el lunes, cuando un grupo de trabajadores de la organización del chef murió tras un bombardeo israelí, que el gobierno asegura que fue “sin intención”. Los funcionarios de World Central Kitchen se encontraban saliendo de un almacén de ayuda en el centro de Gaza. La organización suspendió sus operaciones en territorio palestino luego de este ataque.
No es la primera vez que World Central Kitchen se enfrenta a las amenazas de seguridad en un territorio en conflicto. En Ucrania, una de las cocinas operadas por el grupo cerca de la frontera con Rusia fue alcanzada por un misil en 2022, pocos meses después de que estalló la guerra. Cuatro miembros del personal resultaron heridos. Sin embargo, las actividades continuaron y la organización entregó más de 150 millones de raciones de comida desde entonces.
La suspensión de las actividades de World Central Kitchen en Gaza es una noticia terrible para la población local, pues significa que miles de raciones de comida dejarán de ser entregadas cada día. Hasta ahora, los 68 comedores comunitarios de la oenegé sirvieron más de 170.000 comidas calientes al día, según la agencia AP.
El grupo recién había intensificado su trabajo durante el Ramadán, el mes sagrado en el que los musulmanes tradicionalmente ayunan desde el amanecer hasta el atardecer y luego comen una comida abundante. Las acciones de la organización y su actividad en suelo palestino también llevaron a que Estados Unidos exigiera mayor seguridad para la entrega de ayuda humanitaria a Gaza.
“Creo que este ha sido nuestro logro”, dijo el chef a la AP.
Aunque otras organizaciones de ayuda siguen en el terreno, la ausencia de World Central Kitchen se sentirá. No solo porque hay menos logística para cubrir la demanda de alimentos, sino porque el grupo se encuentra a la vanguardia de la operación en el terreno, gracias a los enfoques recientemente adoptados por el chef José Andrés, que tienen la mira en objetivos a largo plazo. Para el cocinero y activista, los esfuerzos de ayuda inmediata no resolverán los problemas de fondo. Es por eso que, en países como Haití, el chef ha abierto escuelas culinarias y cursos para ayudar a los cocineros caseros a cambiar hábitos que pueden estar perjudicando a la población.
“Ha llegado el momento de reconocer que los alimentos, cómo los producimos, los procesamos, los empaquetamos, los vendemos, los cocinamos y los comemos, es tan importante como cualquier otra cuestión”, dice el chef José Andrés.
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