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Una nueva semana y Perú aún no conoce el nombre del ganador de la segunda vuelta electoral en la que se eligió al nuevo presidente del país. Aunque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que las cifras de las actas contabilizadas del balotaje habían llegado al 99,935 %, con una ventaja de 49.420 votos a Castillo sobre Fujimori, aún no es posible declarar un ganador.
De acuerdo con los datos, el candidato del partido Perú Libre, Pedro Castillo, recibe hasta el momento 8′833.185 votos, mientras que la candidata de Fuerza Popular tiene 8′783.765, lo que en votos válidos representa un 50,14 % y 49,86 % del sufragio, respectivamente.
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El pequeño porcentaje de votos, que ya han sido procesados pero aún están por contabilizar, está comprendido en 56 actas que aún deben ser revisadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) por presentar algún error material, impugnación o falta de firmas, entre otros asuntos.
Sin embargo, su conclusión al 100 % no implicará la inmediata promulgación del vencedor de los comicios, ya que aún se debe esperar a que se revisen todos los pedidos de nulidad de actas, impulsados, en su mayoría, por Fujimori, tras haber denunciado que se ha querido cometer un “fraude en mesa” durante el balotaje.
“Hay mucho en juego: quién es el ganador en momentos que la distancia es muy corta y no sabemos a ciencia cierta el volumen de votos contestado [...], y está en juego la legitimidad del proceso electoral”, dijo a la AFP la analista Sonia Goldenberg.
“Hay la sensación de ambos lados de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) no es confiable, lo cual es grave en una coyuntura como ésta, y tampoco sabemos si los dos candidatos van a aceptar el resultado”, añadió.
La palabra impronunciable: fraude
El JNE, que revisa el escrutinio del órgano electoral (ONPE) y proclama al vencedor, está bajo presión de los partidarios de ambos candidatos, que diariamente se manifiestan afuera de su sede en el centro de Lima.
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El premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa, que apoya desde España a Fujimori, dijo este domingo que el JNE “es la máxima y la única autoridad que debe pronunciarse” sobre la legitimidad del escrutinio y los pedidos de impugnación, en una entrevista con el Canal N de Lima.
El escritor, que en el pasado fue antifujimorista, dijo que el JNE debe evaluar las impugnaciones de Fujimori, pero fue cauto sobre sus denuncias de “fraude”.
“La palabra fraude es una palabra muy peligrosa [...], quizás sería prudente, mientras el JNE no se pronuncie, no utilizar la palabra fraude”, dijo. “El fallo [...], sea cual sea, va a ser muy criticado”.
Lo que viene
En medio de la tensión política que afronta el país, el diario El Comercio afirmó este domingo que los acontecimientos que se han presentado durante los días posteriores a la segunda vuelta han “hecho ya un daño tremendo a la frágil institucionalidad nacional”.
”El eficiente conteo de la ONPE -con actualizaciones públicas regulares- no fue suficiente para salvaguardar el proceso electoral de críticas. Con resultados tan apretados (...) la integridad y solvencia institucional del sistema han sido puestos a prueba, y su respuesta ha sido deficiente”, sostuvo.
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Por ese motivo, remarcó que”autoridades, candidatos y simpatizantes tienen hoy que actuar con extrema responsabilidad”, ya que “en el escenario actual, las consecuencias de no hacerlo son incalculables”.
Para el periodista y analista Augusto Álvarez Rodrich este enfrentamiento “de muchos de una mitad frente a muchos de la otra mitad del país... deja el sabor de una lucha de clases que estaba contenida, pero que la elección destapó”.
En un artículo publicado en el diario La República, consideró que esta situación “no va a parar ni cuando la ONPE termine de contar los votos dentro de ¿unas? semanas, ni cuando, el 28 de julio, arranque la nueva presidencia”.