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Respuestas a editoriales sobre compra de aviones de la fuerza aérea y la protesta

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22 de abril de 2025 - 05:00 a. m.

De la oposición a la acción: el giro de Petro en defensa aérea

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A propósito del editorial del 8 de abril, titulado “Necesitamos los aviones militares, pero...”. Esta sería la oportunidad de oro para enrostrarle a Petro sus trinos de hace cuatro años, en los que se oponía a la compra de una nueva flotilla de aviones para la Fuerza Aérea. Pero, como dice el dicho, “para verdades, el tiempo”, y este ha demostrado que, por postergar esa adquisición, ahora se debe recurrir casi a una compra forzada debido a las condiciones de seguridad y operatividad del Ejército, en un contexto fiscal sumamente complicado.

Por lo tanto, no queda más que aplaudir al presidente por lograr, junto con sus asesores, una compra por una cifra entre un 40 y un 50 % inferior a la que se habría pagado si se hubiera hecho con los Estados Unidos, y entre un 20 y un 30 % menos en comparación con una negociación con los franceses.

Nuestra realidad militar no está orientada a enfrentar una confrontación de alta demanda tecnológica, sino a garantizar agilidad operativa en una geografía complicada y con infraestructura muy limitada.

Luis Eduardo Pantoja


El deber al protestar

Con motivo del editorial del 9 de abril, titulado “La protesta social sí tiene límites”. Frente al derecho a la protesta, este tiene validez y cobertura constitucional. Pero, precisamente por ello, también debe estar sujeto a las consecuencias legales establecidas por la ley. Siempre que se lleva a cabo una protesta, los organizadores deben tener en cuenta que las consecuencias derivadas de esta deben ser asumidas por ellos.

Por ejemplo, los sindicatos, en las manifestaciones del 1° de mayo en Bogotá, deberían ser responsables por los daños que la protesta ocasione a vidrios y vitrinas, así como encargarse de la limpieza de los comercios afectados por pintura o grafitis. Además, deberían acordar con anticipación cómo evitar que los locales comerciales sean afectados por las marchas.

En resumen, el derecho a la protesta se extiende hasta donde comienza el deber de los organizadores de no afectar a los demás con sus manifestaciones de inconformidad.

Alejandro Ruiz Zamudio

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