La clave está en las regiones
Sergio Díaz-Granados*
Que el mundo atraviesa por una época difícil es una afirmación incontrovertible. Tanto los riesgos geopolíticos como los económicos y sociales vienen aumentando, justo cuando el impacto de la pandemia comenzaba a quedar atrás.
Ante un panorama complejo, es indispensable reaccionar. Eso es lo que estamos haciendo en CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina, tras confirmarse, en diciembre pasado, una capitalización por US$7.000 millones, la más grande en nuestra historia de más de medio siglo.
Dicha muestra de confianza nos compromete con un radio de acción más amplio, que incluye préstamos y cooperación técnica. El fortalecimiento patrimonial señalado se traducirá en programas efectivos con prioridad en áreas como crecimiento verde, integración o apoyo al sector privado, entre otros.
Además, queremos hacer un mayor énfasis en el soporte a lo que se conoce como gobiernos subnacionales. En términos prácticos, se trata de ir mucho más allá de los US$3.400 millones en préstamos suscritos con estos en los últimos cinco años.
Traemos una propuesta renovada que comprende un programa de estructuración de proyectos para mejorar la productividad, inclusión social y sostenibilidad ambiental. Para ello contamos con la iniciativa Ciudades con Futuro, que financia la construcción de perfiles de acceso a oportunidades, tomando como marco de referencia planes de desarrollo o de ordenamiento territorial.
Una vez hecha esa tarea de la mano de las administraciones departamentales o municipales, el desafío es pasar de la idea a la iniciativa concreta. Por eso es clave el acelerador de proyectos, un esquema que faculta tanto el rápido diseño como la formulación de una propuesta específica.
También disponemos de un programa de fortalecimiento de las finanzas territoriales, al igual que de plataformas para implementar una agenda amigable con el medio ambiente. Mención aparte merece la creación de fondos para el financiamiento de intervenciones subnacionales, un área en la cual este país ya dio el primer paso con la creación del Programa Prosperidad Colombia.
Este recibirá recursos de hasta US$1.200 millones con garantía soberana, que les permitirán a departamentos y municipios apalancar sus inversiones, tanto directamente como a través de entidades descentralizadas y empresas de servicios públicos.
El nuevo esquema busca financiar iniciativas que contribuyan a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados por los integrantes de las Naciones Unidas con el año 2030 en la mira. Esto se complementa con el cumplimiento de la meta definida en la Contribución Nacionalmente Determinada de Colombia, orientada a reducir de manera sustancial las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.
Todo lo anterior se traducirá en mayores oportunidades para la economía colombiana, cuyo desempeño apunta a mejorar en medio de un contexto desafiante, como lo acaba de señalar el Fondo Monetario Internacional. Trabajando al unísono con las regiones lograremos avanzar más rápido y para ello CAF aportará recursos y conocimiento, con la seguridad de estar construyendo un futuro más promisorio para esta y las próximas generaciones.
*Presidente de CAF.
Que el mundo atraviesa por una época difícil es una afirmación incontrovertible. Tanto los riesgos geopolíticos como los económicos y sociales vienen aumentando, justo cuando el impacto de la pandemia comenzaba a quedar atrás.
Ante un panorama complejo, es indispensable reaccionar. Eso es lo que estamos haciendo en CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina, tras confirmarse, en diciembre pasado, una capitalización por US$7.000 millones, la más grande en nuestra historia de más de medio siglo.
Dicha muestra de confianza nos compromete con un radio de acción más amplio, que incluye préstamos y cooperación técnica. El fortalecimiento patrimonial señalado se traducirá en programas efectivos con prioridad en áreas como crecimiento verde, integración o apoyo al sector privado, entre otros.
Además, queremos hacer un mayor énfasis en el soporte a lo que se conoce como gobiernos subnacionales. En términos prácticos, se trata de ir mucho más allá de los US$3.400 millones en préstamos suscritos con estos en los últimos cinco años.
Traemos una propuesta renovada que comprende un programa de estructuración de proyectos para mejorar la productividad, inclusión social y sostenibilidad ambiental. Para ello contamos con la iniciativa Ciudades con Futuro, que financia la construcción de perfiles de acceso a oportunidades, tomando como marco de referencia planes de desarrollo o de ordenamiento territorial.
Una vez hecha esa tarea de la mano de las administraciones departamentales o municipales, el desafío es pasar de la idea a la iniciativa concreta. Por eso es clave el acelerador de proyectos, un esquema que faculta tanto el rápido diseño como la formulación de una propuesta específica.
También disponemos de un programa de fortalecimiento de las finanzas territoriales, al igual que de plataformas para implementar una agenda amigable con el medio ambiente. Mención aparte merece la creación de fondos para el financiamiento de intervenciones subnacionales, un área en la cual este país ya dio el primer paso con la creación del Programa Prosperidad Colombia.
Este recibirá recursos de hasta US$1.200 millones con garantía soberana, que les permitirán a departamentos y municipios apalancar sus inversiones, tanto directamente como a través de entidades descentralizadas y empresas de servicios públicos.
El nuevo esquema busca financiar iniciativas que contribuyan a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados por los integrantes de las Naciones Unidas con el año 2030 en la mira. Esto se complementa con el cumplimiento de la meta definida en la Contribución Nacionalmente Determinada de Colombia, orientada a reducir de manera sustancial las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.
Todo lo anterior se traducirá en mayores oportunidades para la economía colombiana, cuyo desempeño apunta a mejorar en medio de un contexto desafiante, como lo acaba de señalar el Fondo Monetario Internacional. Trabajando al unísono con las regiones lograremos avanzar más rápido y para ello CAF aportará recursos y conocimiento, con la seguridad de estar construyendo un futuro más promisorio para esta y las próximas generaciones.
*Presidente de CAF.