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En días pasados, durante un vuelo comercial entre Bogotá y San Andrés, se hizo viral el video grabado por un usuario de Avianca, al interior de la cabina de pasajeros de un avión con capacidad para 180 personas, que mostraba sin usuarios a la casi totalidad de la silletería. Las imágenes de una aeronave literalmente desocupada, operando ese largo trayecto hacia uno de nuestros destinos turísticos más emblemáticos, no dejan de ser desconcertantes y desoladoras. Sin embargo, retratan la preocupante situación que vive el archipiélago, derivada de la crisis por la que atraviesa su industria turística, el eje estratégico de su economía y, de contera, la única fuente de ingresos para un alto porcentaje de la población.
El departamento insular de San Andrés, un territorio anclado entre las cálidas aguas del mar Caribe, tiene estrechamente atada su economía al quehacer turístico, responsable del noventa por ciento de los ingresos oficiales. De ahí, su enorme sensibilidad ante los avatares que soporta el sector, como el que afronta en los últimos tiempos, en los que se registra una drástica reducción de visitantes. Estamos huérfanos de turistas, admiten algunos dirigentes, reconociendo el difícil momento por el que atraviesa la población raizal, dada su afectación, no solo en la hotelería, la hostelería y las empresas turísticas, sino en todo el entramado comercial y de servicios. El impacto transversal que sufre la economía repercute en toda la cadena de valor.
El bajonazo turístico se ha venido dando como resultado de factores estructurales y coyunturales, atizados por los no muy lejanos estragos de la pandemia y la arremetida del huracán Iota. La desidia y la corrupción de la clase política local conlleva a causas estructurales, reflejadas en el paulatino deterioro de la infraestructura urbana y turística de San Andrés, incluyendo el limitado aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, al que le aterrizan más críticas que aviones. Hoy la isla, orientada hacia un turismo de sol y playa, conserva el encanto, pero parece estar marchitando el atractivo.
Los factores coyunturales referentes al sector provienen de una cadena de onerosos impuestos que han encarecido los viajes y la actividad aérea. El aumento del IVA en los tiquetes y en los hospedajes, el elevado costo de la tarjeta de ingreso y la carga impositiva a la gasolina de aviación, que en nada estimula el interés comercial de las aerolíneas, son detonantes de la explosiva situación actual, a los que se suman los precios, muchas veces prohibitivos, en los servicios de hoteles, restaurantes y gran variedad de negocios. El coste de alojamiento y transporte suele resultar desproporcionado si se compara con otros destinos nacionales e internacionales, hacia los que prefieren emigrar los turistas.
Al cierre de 2023, la ocupación hotelera en San Andrés y Providencia fue de 55,1 %, marcando una caída de 16,7 % frente a 2022, tendencia que agudizó su declive durante la pasada temporada vacacional de Semana Santa, cuando apenas sí alcanzó el 40 %. Este desalentador panorama se ha venido configurando desde 2021, con un desgrane escalonado de visitantes, que prefieren orientar su interés de viaje hacia destinos nacionales con propuestas turísticas más variadas, económicas y con conexión terrestre, como Cartagena, Santa Marta y el Eje Cafetero.
La baja conectividad ha contribuido a desincentivar el turismo. Hace un año, San Andrés contaba con 42 vuelos diarios, cifra, hoy en día, reducida a menos de la mitad. Avianca recién disminuyó ocho frecuencias por baja rentabilidad, perfilando aún más la crisis generada con el cese de operaciones de Viva y Ultra Air, en el primer trimestre de 2023, coyuntura crítica para las islas, al comprimirse la oferta aérea y expandirse, en exceso, el valor de los tiquetes. La consecuente estampida de visitantes contrajo el PIB departamental en -2.2 %, la peor tasa de variación del país, con las vigentes secuelas en el consumo, el empleo y la inversión locales.
Aunque este mes el ingreso de viajeros muestra tendencia al alza, gracias a ofertas en paquetes turísticos, y desde mañana la operadora chilena de bajo costo, JetSmart, brindará tarifas disruptivas, por debajo de $200 mil, alimentando esperanzas de reactivación, los diagnosticados problemas del archipiélago exigen atención inmediata, a través de acciones puntuales para atacar las causas de fondo que han puesto boca abajo el presente de esta actividad, base de la supervivencia raizal.
El archipiélago requiere un tratamiento especial del Gobierno Nacional, dada su condición insular, con complejidades inexistentes para el resto de nuestras regiones. Reconsiderar las talanqueras del IVA en tiquetes y hotelería, dar alivios tributarios, conceder subsidios de conectividad a operadores aéreos e impulsar campañas de promoción turística, contribuirá a reincorporar a San Andrés en los portafolios turísticos nacional e internacional. Por su parte, el Gobierno departamental está obligado a cambiarle la cara a las islas y a garantizar la prestación de servicios turísticos de calidad, con precios razonables y cero tolerancia ante los comportamientos abusivos contra los turistas.
Lanzarle el bote salvavidas al archipiélago de San Andrés y Providencia para allanarle el camino hacia un turismo azul sostenible, generador de energías renovables, es lo más acorde con lo que pregona el presidente de la República. Por ahora, queda esperar que la actual temporada vacacional estimule la presencia masiva de viajeros -hasta el tope de su máxima capacidad de carga-, dispuestos a apoyar la economía de estas paradisiacas islas caribeñas, rodeadas por un hermoso mar de siete colores, pero, también, como parece ser hoy en día, por un ensombrecido mar de problemas.
En el sector: La aerolínea brasilera GOL anunció que a partir del 27 de octubre iniciará la operación de una ruta entre Brasilia, la capital del país de la samba, y Bogotá, una ciudad de posición estratégica como hub internacional para conectar el sur y el norte de América. Este aumento en la conectividad regional beneficiará al turismo e impulsará el comercio. Desde Brasilia, GOL opera vuelos diarios a destinos como Miami y Orlando, y su intención es consolidar presencia y liderazgo en Sudamérica.
En el sector 2: La compañía regional colombiana Clic Air, de las de mejor desempeño en ingresos operacionales el año pasado, suscribió una alianza estratégica con Codensa, para facilitarles a los clientes de la entidad financiera la compra de tiquetes aéreos, a través de su sistema de crédito fácil. El acuerdo incluye promoción de ofertas especiales y contribuye a democratizar los servicios aéreos en el país. Clic Air es la nueva cara de EasyFly, empresa liderada por Alfonso Ávila, pionero en el sector y uno de los fundadores de AeroRepública.
