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POR ALLÁ, POR MI ÉPOCA, CORRÍA la leyenda de que los murciélagos fumaban.
La verdad era otra: jovencitos proto-psicóticos se aprovechaban de que el murciélago tiene que respirar por la boca, para crucificarlo, meterle un cigarrillo y gozar como enanos. Eran los mismos que mataban tórtolas con cauchera y cortaban las colas de los lagartijos. Los mismos también, que más adelante, iban a las plazas a ver cómo se martiriza un toro hasta llevarlo a su muerte en medio del jolgorio general. Y se defiende ese ritual dizque porque es una costumbre con arraigo cultural. También cercenar el clítoris de niñas etíopes hunde sus raíces en una tradición macabra.
¿Cuándo prohibiremos esa matanza? ¿Cuándo saldremos de ese grupo infame de sólo ocho países que permiten esa vergüenza?
Lo digo con la autoridad de haber acudido también a la plaza de Manizales. O, si se quiere, con arrepentimiento.
Bravo por el Consejo Electoral. Haber abortado un partido nacido en las celdas de La Picota, es un acto que lo enaltece. Aquí hemos criticado sus deficiencias estructurales. Pero ahora vemos decisión y acierto. Ojalá perdure cuando partidos más significativos violen la ley.
Enhorabuena se destrabó la congelación de la terna de Fiscal y se procedió a votar, como lo habíamos pedido aquí. Pronóstico: no habrá elección mientras no se despeje el referendo. Muchos magistrados dicen en privado que Ospina es bueno pero, sin Uribe en la Casa de Nariño, sería mejor.
Cuidado con el lenguaje: una cosa es que las Cortes proclamen de manera acertada la conveniencia de que se les integre en un proceso de reforma a la justicia. O que el magistrado Ibáñez señale, con toda razón, los peligros que implica recortar las competencias de la Sala Penal en este momento. Pero en carta nada menos que de la Comisión Interinstitucional de la Rama (que es como el Vaticano de la justicia), dirigida al Presidente, se afirma que una reforma que no les sea consultada es ilegítima. ¿Cómo? ¿Cómo? El poder normativo lo tiene el Congreso. Y el Ejecutivo es colegislador según lo señala la Constitución. De allí se deriva la legitimidad de una reforma. Confundir legitimidad con conveniencia constituye un serio desmayo del lenguaje.
Agoniza la Carta democrática: se rompen vestiduras por Zelaya. Y está bien. Hubo golpe. Pero Chávez silencia 40 emisoras, arrebata supermercados, concentra todo el poder, deja a los gobernadores elegidos popularmente sin funciones y amenaza con una guerra, mientras Insulza calla. Apenas le quedó tiempo para irse a hacer campaña en Chile.
Ahora dice el gobierno de Chávez que Colombia alienta una guerra contra el pueblo de Venezuela. Es el mismo gobierno que en su delirio afirmó que el terremoto de Haití había sido provocado por los gringos. El populismo no tiene límites. Para satisfacer a los porcicultores, la Kirchner no dudó en decir que la carne del cerdo produce el mismo efecto del Viagra. Afortunado animalito. De principal culpable del colesterol ahora pasa a ser héroe del catre, como lo confesó la misma Kirchner ventilando en público sus proezas amatorias en el Calafate.
