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A propósito de la guerra que estalló entre Hamás e Israel, la Fundéu entregó la semana pasada algunas claves de redacción. Entre las más útiles está la de referirse al conflicto como «árabe-israelí», con guion (que une, sin espacios, ambas palabras). Asimismo, la grafía «kibutz», adaptación en español, con una sola «b» y con plural invariable («los kibutz»), aunque otras lenguas lo tengan como «kibutzim» (esta forma, es necesario marcarla en cursiva, por tratarse de un extranjerismo).
Añadiría otras recomendaciones y explicaciones. Sobre el uso del guion, recordemos que es necesario para unir los prefijos a las bases con mayúscula inicial: «pro-Palestina», por ejemplo. En la mayoría del resto de los casos, el prefijo se une sin el signo, como en «panarabismo» (prefijo «pan-»).
Me consultaron por la pronunciación de «Hamás». Como he mencionado en otras ocasiones, en español es posible la pronunciación con «h» aspirada: pensemos en «Hawái» o «hámster», por mencionar un par. Lo mismo sucede con «yihad», en el medio, o «Hezbolá». Sobre este último término, hay varias adaptaciones. La recomendación de la Fundéu, por ejemplo, es «Hizbulá», pero, al menos en los medios colombianos, parece más asentada la forma «Hezbolá». La fundación recuerda que, sea cual sea la elección, lo importante es mantener la uniformidad.
Finalmente, sobre gentilicios, hay que subrayar que el del actual Estado de Israel es «israelí». «Israelita», por otro lado, se refiere casi siempre al antiguo reino de Israel, por lo que su uso puede resultar anacrónico. Otro que se emplea con frecuencia es «saudí» o «saudita», de «Arabia Saudí» y «Arabia Saudita», ambas formas consideradas válidas y con plural «saudíes» y «sauditas», respectivamente.
