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El país de las maravillas

Tras de cotudos...

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Mario Morales
15 de marzo de 2023 - 02:05 a. m.
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Es otra suerte de virus. Claro, el alto costo de vida tiene raíces en fenómenos globales, no bien tratados en lo nacional, incrementados por terrorismos de oposición al actual Gobierno y apropiados por algunos sectores de la industria y el comercio, incluso microempresas, emprendimientos y hasta rebusques.

Quizás en estos últimos se aprecia mejor que en ninguno el juego combinado de temor, preocupación y espíritu de avivatos que lentamente nos va llevando a una situación insostenible.

Esa crisis comenzó en tiempo futuro, a manera de presunta precaución justificada por la incertidumbre inicial, pero hoy tiene niveles tan absurdos equiparables a la compra desmesurada de papel higiénico cuando comenzó la pandemia.

Ahora ya se conjuga en presente, con el amparo de alarmistas relatos económicos en medios o redes sin contexto. La excusa no solo es manida sino casi ofensiva: es que todo está muy caro, con ese dejo de falsa inocencia que deposita en los demás el pago de los platos rotos.

Un ejemplo minúsculo de la experiencia personal: una panelita de dulce, que en octubre costaba $700, hoy se consigue en las tiendas de barrio en $1.300 y en los puestos ambulantes en $1.500, porque “todo está muy caro”, pretexto redondeado con chantaje emocional: “Antes se consiguen”, y rematado con: “Se van a poner escasas”.

Y ni hablemos de supermercados de barrio, graneros o famas donde el precio de artículos de primera necesidad varía según el estado de ánimo del dueño o dependiente.

De nada valen el reclamo ni la queja de los usuarios que, como en el caso de los propietarios de carro particular, son los “paganinis” de ese estado de alarma y especulación, sin que haya autoridad ni regulación que intervenga. Víctimas propiciatorias.

Ni siquiera el anuncio de disminución de escandalosos intereses en algunos bancos, que tienen más requisitos que una visa, ha calado para que algo baje de precio.

Un virus, el de la usura, sobre otro virus, el de los rumores, que nos dejó otro virus, el de la pandemia. Menos mal que íbamos a salir siendo mejores seres humanos.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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ANA(11609)15 de marzo de 2023 - 11:33 p. m.
Qué tal si no, don Mario. Hoy "seríamos cafres". La pandemia contribuyó en gran medida a que hoy seamos "una mejor plaga". Ricos y pobres en la misma canasta. Los primeros, por abusivos y los segundos por ignorantes. Ahí vamos... agradeciendo que lo que necesitamos, se consiga.
Pablo(88449)15 de marzo de 2023 - 11:08 p. m.
Lo que usted describe es muy cierto. Es delincuencial de los empresarios que por hacer oposición a un gobierno que piensa en la clase media obrera campesina y trabajadora hacen la guerra de esta manera para que simplemente el pueblo explote. Lo que jamás hicieron con los gobiernos ultraderechistas y neoliberales porque estos sí pensaban en los malnacidos oligarcas gamonales obsequiando plata a manos llenas en forma de AGRO INGRESO SEGURO.
Luis(41821)15 de marzo de 2023 - 08:59 p. m.
Yo recuerdo hace muchos años, toda tienda de la ciudad debía tener fijado en espacio público de su negocio UNA LISTA DE PRECIOS de los productos que vendía su establecimiento con sello de aprobación de la alcaldía o planeación, no me acuerdo bien, pero así era como el gobierno controlaba los precios de los productos en ese entonces. Hoy en día no sabe uno quien controla.
Alberto(3788)15 de marzo de 2023 - 08:55 p. m.
Tal cual. Muy buena columna.
Luis(39449)15 de marzo de 2023 - 08:10 p. m.
Muchos comerciantes e industriales hicieron ajustes impresentables de precio a los productos. Esa casi delincuencial costumbre colombiana de sacar el mayor provecho a todo.
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