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El fin del orden internacional

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Oscar Guardiola-Rivera
18 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
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La semana pasada participé en la grabación del programa Head to Head, un formato de entrevista y debate dirigido al público de habla inglesa por el reputado periodista angloamericano Mehdi Hasan.

El objetivo del debate era la posición de Vanessa Neumann, negociante, teórica política y antigua embajadora en el Reino Unido en representación del gobierno paralelo de la oposición venezolana que encarnaba el entonces autodeclarado presidente Juan Guaidó. Neumann ha defendido de manera incondicional el ataque militar a Venezuela y la rendición extraordinaria de Nicolás Maduro y su esposa por parte de la actual administración de los Estados Unidos argumentando que se trataba de un régimen ilegítimo y criminal.

Las normas internacionales sobre el uso de la fuerza son simples y claras. No hay justificación en derecho internacional para la operación militar estadounidense en Venezuela. Ni tampoco para la pretensión de la actual administración de los Estados Unidos que busca declarar al hemisferio occidental, y también Europa, bajo su dominio.

Ninguna de las supuestas “razones” que hemos escuchado en boca de personas como la doctora Neumann encaja en ningún camino para justificar el uso de la fuerza bajo el derecho internacional. Estados Unidos —y el sector de la oposición venezolana que representa Neumann, que, para ser claros, no es toda la oposición venezolana— quiere hacernos creer que el ataque puede justificarse en términos de la jurisdicción doméstica estadounidense. Dicen “Maduro es un criminal prófugo... No importa dónde esté... puede ser atrapado”, o “Maduro es un narcoterrorista”, o “Maduro carece de legitimidad porque perdió las elecciones de 2024”. A pesar de la veracidad de cualquiera de estas proposiciones, cualquier profesional honesto del derecho internacional —de derechas, izquierdas o de centro, incluidos aquellos que testificaron hace un par de semanas ante el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Británico— nos dirían que esas personas están equivocadas.

Los actos de agresión y los conflictos internacionales constituyen hechos. No son etiquetas ni opiniones. La etiqueta que las partes beligerantes o sus partidarios deseen atribuir a una operación militar es irrelevante para los fines del derecho internacional. Se la debe juzgar basándonos en los hechos legales sobre el terreno. En este caso, hubo una operación policial que Estados Unidos llevó a cabo en paralelo a su operación militar. No solo esta supuesta “operación de aplicación de la ley” para “capturar” al señor Maduro no puede redimir la ilegalidad de la operación militar estadounidense, porque nunca se puede usar el propio sistema legal como excusa para justificar una violación del derecho internacional, fin de la historia, sino que, además, añade niveles de ilegalidad bajo el marco adecuado de examen, que es el derecho internacional.

Por un lado, hacer cumplir la ley interna en el territorio de otro Estado sin la aquiescencia de ese Estado a través de los canales adecuados es en sí mismo una violación del derecho internacional. Imaginen el escenario de 1998, cuando el juez español Baltasar Garzón emitió una orden de arresto contra el general Augusto Pinochet, entonces senador vitalicio de Chile. Parece aceptable decir que el general Pinochet era un dictador, que violó los derechos humanos y no celebró elecciones. Por lo tanto, es “ilegítimo” bajo los criterios establecidos por la propia Neumann. ¿Podrían o deberían los españoles haber enviado su ejército para hacer cumplir tal orden? Incluso en el contexto posterior al ataque terrorista del 11 de septiembre y la doctrina de responsabilidad y protección, el sentido común nos dice que dicho escenario carece de sentido. Con razón.

Por otro lado, la captura o secuestro del señor Maduro —de nuevo, las etiquetas son irrelevantes aquí— viola claramente las normas de inmunidad que favorecen no al individuo, sino que protegen la posición del jefe de Estado de cualquier país. El derecho internacional presume la igualdad soberana de los Estados, y de esa presunción deriva la inmunidad de quienes representan tal soberanía. En conclusión, el grado en que esa operación podría justificarse bajo la ley estadounidense es irrelevante para la cuestión de la legalidad y legitimidad de la operación militar en Venezuela según el derecho internacional.

Y ello importa no solo a los venezolanos. El problema con la falta de justificación del ataque en Venezuela es la presunción de que, al hacerlo, los Estados Unidos estaría reclamando algún tipo de derecho o licencia para hacerlo. Y dado que el derecho internacional es un sistema descentralizado en el que los Estados hacen leyes a través de su práctica y sus reclamaciones legales, la pregunta no es qué derecho les asiste a los estadounidenses para usar la fuerza de manera unilateral. La verdadera pregunta es ¿qué van a hacer los demás estados?

Si algunos de ellos siguen a Estados Unidos por este camino y abandonan al menos la pretensión de respetar el derecho internacional, el resultado pondría en duda la existencia misma y necesidad del derecho internacional para otros estados. Pero necesitamos el derecho internacional. Especialmente nosotras, las llamadas naciones más pequeñas. Miles de años de historia y pensamiento nos lo enseñan. Sin derecho internacional no hay seguridad, ni comercio, ni justicia, ni derechos humanos. Es lo que está ocurriendo en Ucrania, en Gaza, y ahora en Cuba. La falta de respuesta y cuestionamiento firme al ataque del 3 de enero de 2026 por parte de otros estados, en particular los Estados europeos que hacen parte de lo que se conoce como “Occidente”, es extremadamente peligrosa. También para ellos, como puede verse en el caso del “reclamo” estadounidense para hacerse a Groenlandia, parte de Dinamarca, un país aliado de los Estados Unidos en la OTAN y que ha alineado su política exterior a la de los estadounidenses desde el fin de la II Guerra Mundial. Menos mal que otros países de América Latina lo hicieron. Todos deberíamos estar agradecidos por esa parte de Latinoamérica que lidera el mundo con su buen ejemplo.

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Norma Enríquez(12580)21 de febrero de 2026 - 10:16 p. m.
Un análisis serio y conocedor del DIH. Si se ataca ala Derecho Internacional, creado y desarrollado por todos los Estados partícipes en la ONU, volveremos a la época de las cavernas y el mas fuerte, salvaje y agresivo será quien reine, no lo ético, no el respeto por la soberanía y el derecho de los pueblos a ser autónomos para construir sus formas de gobierno, respetando las construidas y respaldadas po la ciudadanía de otros Estados.. Muchas gracias.
Atenas (06773)18 de febrero de 2026 - 05:57 p. m.
Recaba en sus sandeces Guardio…..la razón. Sí, repite su andanada de críticas contra el gbno Trump xq’ tuvo la afortunada idea de ir por el el ridículo tirano…saurio Maduro y en apenas 2 horas se lo llevó, y ya por estos días se conoce xq’ fue tan eficaz el operativo del comando Fuerza Delta, xq’ lo entregaron bajo cuerda el par de hmnos Rodríguez con el beneplácito de D.Cabello, pues estaban mamados de él. Pero Guardio…..la razón elige especular con sus ideítas de derecho internacional.Atenas
Camilo Rodríguez(27872)18 de febrero de 2026 - 12:07 p. m.
El derecho internacional está herido de muerte, aunque, bueno sea decirlo, siempre ha sido muy frágil frente a los poderosos y solo se le aplica a los países débiles. En esencia, no es mucha la evolución desde las cavernas, el fuerte sigue imponiendo su garrote
  • leunamuno(9808)18 de febrero de 2026 - 06:02 p. m.
    Camilo, en las cavernas el mundo era de los humanoides y, si salieron de su natural estado fue porque el mundo les brindó como hacerlo. Pero hoy, hasta la humanidad desapareció para dar lugar al animal apenas racional que anda perdido en manos de la ciencia manejada por el fascismo y sus secuaces.
leunamuno(9808)18 de febrero de 2026 - 11:05 a. m.
Desde su mentalidad anclada en un supuesto e imaginario orden basado en la buena fe de los pueblos, el columnista demuestra que ha estado viviendo una realidad diferente a la que le correspondía, ya que sus argumentos hoy, van en contra de su discurso de ayer, eso sí, entendiendo su despiste frente al poder y su uso, cuando es omnímodo y carente de control. Sin embargo, el proceder arbitrario del poder está retratado en la masacre de las japonesas japonesas con armas no convencionales
Gvbnllnh. Bvc. Nm. N jn(98086)18 de febrero de 2026 - 10:53 a. m.
Y el sepeda ya se dio cuenta de cómo son en realidad las cosas. Todos sus amigos están en el piso llorando. Toda la izquierda comunista socialista está restregándose el fracaso. Les vamos a seguir dando duro con toda. La línea de la ética la corrieron ustedes y ahí estamos dándole de su propio remedio.
  • Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)19 de febrero de 2026 - 08:09 p. m.
    Este iletrado Gvb...es otro enfermo mental. Extremo derecho-uribista tenía que ser. Eso de hablar de comunista y socialista en este gobierno si es la mayor tontería. Muestre como un neo-keynesiano como Petro pueda ser un comunista que tipo tan pendejo este
  • Jesus Barrera(25812)18 de febrero de 2026 - 01:43 p. m.
    Siga apoyando lo que hace el condenado y pederasta, después no venga a llorar, como la congresista, cuando el mono le de su merecido
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