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Los troncos en la rueda del metro subterráneo en Bogotá

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José Cuesta Novoa*
14 de agosto de 2023 - 02:00 a. m.
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En respuesta al editorial del 28 de julio de 2023, titulado “No más palos en la rueda del metro de Bogotá”.

Las razones para oponerse al metro elevado en Bogotá son técnicas y no una simple “frustración” personal del presidente Gustavo Petro.

1. Hoy no conocemos el costo final del metro elevado por una razón sencilla: el consorcio chino ha sido incapaz de entregar a la ciudad los estudios de ingeniería de detalle terminados y aprobados en su totalidad por la interventoría. ¿Quieren avanzar en una megaobra sin conocer el costo real y repetir la historia del metro de Medellín?

2. El metro elevado es un alimentador de Transmilenio, porque la distancia entre algunas estaciones es de 2 km, lo que obliga a la ciudadanía a abordar los buses articulados para poder llegar a su destino final.

3. El metro elevado por la Caracas desvaloriza el entorno, porque se vuelve un enorme baño público, invadido por ventas ambulantes e inseguridad. La ciudad quedaría con una cicatriz inmunda por más de 100 años. El metro subterráneo, al contrario, libera espacio público y valoriza los predios.

4. Las actuales obras adelantadas en el patio taller de Bosa y en la calle 72 son obras complementarias, no corresponden a las del metro propiamente dicho.

Con el metro subterráneo estas obras en marcha no se van a perder ni a detener, porque la propuesta del presidente Petro es mantener el metro elevado entre el patio taller y la carrera 50, y a partir de allí construir una fase subterránea hasta la calle 100 en el norte. De hecho, el tramo de la avenida Caracas hasta la calle 100 ya tiene los estudios de detalle.

Si estamos como estamos es por la mezquindad de Enrique Peñalosa y Claudia López, que idolatran a Transmilenio. El primero no puso un palo sino un megatronco en la rueda del metro subterráneo y echó a la basura los estudios de detalle por $160.000 millones, mientras que la alcaldesa López nos mete Transmilenio por la 68 y la séptima, y está empeñada en construir un alimentador elevado de los buses rojos.

* Concejal de Bogotá por la Colombia Humana.

Por José Cuesta Novoa*

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Alberto(17834)24 de agosto de 2023 - 09:37 a. m.
Se debería seguir el ejemplo del metro de Quito,23 kilómetros de metro subterráneo,cuya construcción demoro 19 meses. Será que la corrupción hace inviable en Colombia,las soluciones definitivas del transporte público?
Andres(70297)14 de agosto de 2023 - 07:54 p. m.
La distancia entre estaciones obedece a que hacer estaciones tan 'pegadas' hace menos eficiente el tránsito de los trenes. Es así aquí, en Londres o "Cafarnaúm".
JOSE(ci8fp)14 de agosto de 2023 - 12:46 p. m.
Bueno los Bogotanos ya sabemos por quién votar: sí continuamos las obras y las terminamos, o nos vamos al precipicio de los problemas jurídicos y los retrasos de la obras y que terminen aumentando el inventario de elefantes blancos abandonados.
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