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Érika Sánchez llegó al Congreso por la lista que impulsó Rodolfo Hernández a la Cámara en Santander y que hoy este repudia en su intento por consolidar su partido, la Liga de Gobernantes Anticorrupción, lejos de los que le sirvieron en la campaña presidencial. Aun así, Sánchez asegura que sigue llevando sus banderas en la Cámara e incluso se convirtió en la segunda vicepresidenta de la corporación, en representación de la oposición.
¿Cómo es estar en el Congreso por un movimiento cuya principal figura los dejó a un lado (Rodolfo Hernández)?
Ha sido un ejercicio bastante complejo, porque las bancadas son el eje central del trabajo político. En cambio nosotros tres -Manuel Cortés, Marelen Castillo y yo- estamos solos. No fue por decisión propia, sino por determinaciones adversas que llevaron a que no tengamos movimiento. Opté por cumplirle al país, nos declaramos en oposición y obtuvimos el apoyo para representarla en el primer año como segunda vicepresidenta de la Cámara. Agradezco que esto ocurriera porque nunca he tenido una carrera política. Yo llegué al Congreso después de un ejercicio muy social. Nunca fui concejal, diputada, alcalde o mucho menos gobernadora. Nunca he aspirado a ningún cargo de elección popular. Es una muestra de que los que no tenemos familias políticas podemos representar también. Es un mensaje democrático.
Ya que habla de Marelen Castillo, ¿cómo es el trabajo con ella?, ¿cómo es la acción de bancadas?
Estamos muy unidas. Marelen y yo hicimos un trabajo en equipo muy importante en Santander y varios departamentos, donde trabajamos en la primera y segunda vueltas. Hemos concatenado en muchos trabajos, al igual que con nuestro compañero Juan Manuel Cortés. Sin embargo, cada uno está en su ejercicio legislativo. La he apoyado en varios proyectos para favorecer el sector educativo, al igual que ella me ha colaborado en la construcción de comisiones accidentales en mis temas de infancia y adolescencia.
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¿La posición dubitativa de Rodolfo Hernández frente a Gustavo Petro no les generó problemas cuando llegaron a la oposición?
No, el país quería un cambio y no se tenía pensado en la política tradicional que un empresario llegara a la segunda vuelta presidencial y que su votación fuera tan significativa. Colombia quería un cambio y una estructura política nueva, y el ingeniero Rodolfo tuvo un gran papel al despertar el imperativo categórico de que los votos no son por necesidad, sino de opinión. He tenido la oportunidad en los debates de decir que en campaña le mostraron la abundancia al país y ahora se está viendo la carencia y la hambruna. Nosotros hicimos un ejercicio desde la austeridad y demostramos que no necesitamos comprar votos. Ya en las decisiones que él tome, las respeto. No comparto muchas y hasta le dije que no era sano que nos hubiese dejado en el Congreso a las puertas de una reforma tributaria. Pero nosotros le estamos respondiendo a Colombia. No tenemos partido, pero seguimos peleando contra los proyectos que van a hacerle daño al país. Esa es la ventaja de no tener bancada y no estar ligados a un partido. No nos están obligando a decir sí o no.
¿Todavía lleva las banderas de Rodolfo Hernández?
La bandera de Rodolfo Hernández es la que necesita el país y es la lucha contra la corrupción. Los políticos debemos luchar en contra de la corrupción, así como ya se están haciendo con las comisiones accidentales que instalaron Cathy Juvinao y el presidente David Racero. Pero es que no solo es la anticorrupción, venimos con una bandera muy social. Es articular y trabajar con la gente. Que sean ellos los que propongan esas iniciativas legislativas.
Hay sectores que dicen que no ha habido oposición o que no ha tenido nivel...
La oposición es para que haya democracia, sin ella no hay democracia. Las críticas que leemos en medios y que nos hacen es porque vienen acostumbrados a una oposición obstructiva y que rechaza todo siendo bueno o malo. Se quieren es oponer sí o sí al Gobierno, sea bueno o malo. Esa era la filosofía antes. Pero no hemos hecho eso y tampoco el Centro Democrático. Hemos aportado en las reformas tributaria y política. Acá respeto la manera en que Colombia ve la oposición, pero lo que hacemos es combatir la polarización y mostrar que vamos hacia el cambio.
Eso no lo da un partido de izquierda sino la construcción de un país. No vayan a esperar de mi una representante peleadora u obstructiva, que bloquee cualquier proceso. Al contrario, lo que va a favorecer lo apoyo y lo que afecta a Colombia me opongo. Somos muy pocos: los del Centro Democrático y los de la exliga, porque no es la Liga. También hemos aunado esfuerzos con Cambio Radical.
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¿Les ha faltado algo como oposición?
Sí, garantías por parte de los ministerios. No de las mesas directivas, porque quiero resaltar el trabajo que ha hecho el presidente David Racero y el resto de la mesa directiva de la Cámara. La hemos visto cohesionada y trabajamos en equipo, pero no ha sido así con los ministerios. Estos se encuentran en el ejercicio de que sea solo lo que ellos digan y punto, y estoy en desacuerdo con lo que ha venido trabajando el ministro Alfonso Prada, del Interior, en los debates y las plenarias. Los proyectos y reformas deben ser defendidos por los coordinadores ponentes y no somos los empleados de los ministros. Prada no puede venir a regañar a las bancadas porque con mucha dificultad están apoyando lo que el Gobierno plantea. Garantías no han faltado para la oposición desde la mesa directiva, pero faltan garantías desde el Gobierno. Si Petro quiere hacer verdaderamente un cambio, debe recoger las propuestas de la oposición. Estamos llevando las necesidades de nuestro país. Dejemos a un lado la soberbia.
Como vicepresidenta de la Cámara, ¿qué balance hace de la labor cumplida?
Puedo dar un parte de tranquilidad de que las iniciativas legislativas que han pasado por la plenaria recogen las necesidades del país. Y soy una defensora de ello. Por eso le firmo a todos los partidos, no me importa el color. Lo importante es que todas las iniciativas se apoyen y hay proyectos que sí cumplen con las expectativas de los colombianos.
¿Qué ha pasado con la Liga y la demanda de Marelen Castillo? ¿Esto abre la puerta para que vuelvan al partido?
Hay varios procesos de nulidad y por la personería. Nosotros queremos ser parte de un equipo, queremos que el ingeniero vea la importancia de responderle a Colombia y que la Liga no muera. Queremos tener voz allá para construir esos estatutos que ahorita están demandados. Necesitamos demostrarle al país que no es un partido de papel, sino que un ejercicio democrático. Marelen y nosotros los representantes tenemos toda la disposición de construir con Rodolfo Hernández, si él quiere tenernos allá. Pero no voy a estar en un conflicto de quitar o pelear por lo que no es de nosotros. Si quiso expulsarnos, son cosas de él.
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¿Apoyaría a Rodolfo Hernández en su aspiración a la Gobernación?
Ahorita no sé quiénes son los candidatos. Le tengo una gratitud enorme al ingeniero, porque gracias a él estoy acá. En temas de candidatura, esperamos que sea una propuesta interesante. De ser así, lo apoyo. Pero si la propuesta no beneficia al departamento, con todo el dolor del alma, no lo haré.Solo apoyaré a quien represente las necesidades del departamento.
¿Cómo está el panorama electoral de Santander?
Incierto. Hay muchas aspiraciones de muchos sectores. Espero que Santander no se equivoque poniendo a los mismos de siempre. No podemos seguir votando por los mismos corruptos de siempre. No podemos seguir votando por los Aguilar. Necesitamos un candidato que rompa esos esquemas. El escenario está muy complejo y los partidos no deciden.
Mencionando a los Aguilar, ¿la misión de 2023 es sacarlos junto con los Tavera?
Eso es lo que quiere Santander. Tenemos que sacar los clanes políticos del país y del departamento.